Métodos de la ciencia positiva

Comunicación. Seminario de Metodología. Doctorado en Ciencia Política. Universidad del Salvador- Sesión del 26 de octubre de 2007.

A partir de un marco teórico puesto en acto a través de un conjunto de categorías analíticas, observé el instituto ministerial con arreglo a los métodos de las ciencias positivas cuyos principales lineamientos, ya expuestos al principio, paso a reiterar a modo de recapitulación final.

  • Atendiendo a la descripción de lo real a partir de lo concreto, procuré excluir de mis estudios la toma de posición fundada en concepciones metafísicas, posturas ideológicas, “esencias y mitos”, criterios doctrinarios, consignas de autoridad, toda vez que la producción científica suele quedar teñida por las actitudes y prejuicios, ideas y creencias que, obviamente, inspiran a todo intérprete de la acción social. Lejos de juzgar a figuras cuyas particularidades merecieron mi respeto, procuré indagar en aspectos que habiendo sido poco menos que omitidos por falta de configuración, hoy resultan trascendentes por su apremiante actualidad. Así, en mi intento por desmitificar el instituto ministerial bajo examen, no partí de una concepción a priori de la forma de gobierno y de un tipo ideal de actores, sino que empecé por dibujar el perfil de los protagonistas con sus procedimientos de actuación, decisiones de autoridad, valoraciones en uso, idiosincrasias personales, por considerar que en ellos se encuentra reflejada la realidad viva de las instituciones.
  • Al entender que el instituto ministerial forma parte de un sistema político que está enraizado en la sociedad, estimé que su representación era inseparable de factores tales como las tradiciones históricas, los estilos culturales, los fenómenos sociales, la estructura económica, todos ellos componentes capturados como hechos susceptibles de observación. No pretendí excluir los epifenómenos normativos, sino que traté de moderar la tradicional gravitación del campo jurídico formal, de modo tal que su análisis, muchas veces excluyente, quedara enmarcado en la dimensión de lo político y en el conjunto de lo social. “Cada institución política es como la punta visible de un témpano que emerge del inmenso mar de la sociedad”. En todos los casos recurrí a ese amplio universo, siempre que pude observarlo en el diseño jurídico-institucional, en los datos empíricos disponibles o como inferencia inmediata a partir de ambas constataciones.
  • A partir de los múltiples factores componentes así incorporados, ponderé la dimensión holística mediante la cual cada campo específico de la institución ministerial es analizado y significado en su contexto de totalidad, evitando la fragmentación y dispersión tan frecuente en la literatura social de nuestro tiempo. En ese sentido, la observación del instituto ministerial a través de las ocho variables seleccionadas me permitió extraer las conclusiones proyectadas, sector por sector, en función de sus componentes históricos, políticos, sociales. Advertí al respecto que el campo cultural, cuyas aplicaciones son ampliamente aceptadas por los más acreditados especialistas, era el más adecuado para detectar regularidades y formular tendencias a partir de las realidades observadas y de las representaciones significadas.
  • Cabe reiterar aquí que un estudio de esta naturaleza debió chocar con el problema de proyectar tendencias generales a partir de hechos particulares. Sabíamos al respecto que los datos no prueban las regularidades, al igual que no podría hacerlo el comportamiento de ningún actor en singular. Tampoco confiábamos en que un par de citas alcanzara para convencer al lector de una hipótesis casi obvia y cercana a la evidencia. Lo que hicimos en cada caso, fue empezar por identificar las tendencias a la luz del análisis conceptual, para seguir con el relevamiento empírico que nos permitiera extraer los datos que ilustraran esas generalizaciones y les dieran vida. En todos los casos tuvimos presente que ninguna de las inferencias conjeturales podía aplicarse a todas las situaciones y a todos los actores, limitándonos entonces a proyectar regularidades -que por definición no son axiomáticas- teniendo por asumido que para toda regla siempre hay excepciones. Pero son esas continuidades las que ponen de manifiesto que el hiperpresidencialismo trasciende la coyuntura de determinadas presidencias singulares para erigirse en la continuadora de una recurrencia institucional instalada desde siempre en la vida política del país.

Intervención

Supuesta la descripción del instituto presidencial tal cual es, no me pareció que debía renunciar a mejorarlo, contando para ello con la ayuda de un conocimiento de intervención hoy prejuiciosamente postergado. Valiéndome de la actualidad de los clásicos en algunos aspectos clave, consideré que la investigación científica no merecería recibir tan honrosa designación si sólo hubiera de tener un exclusivo interés especulativo cultivado en sede académica bajo el influjo del “saber por el saber mismo” . Si la ciencia separa con cuidado los problemas teóricos de los prácticos –enseña la tradición- no es para abandonar estos últimos a su propia suerte, sino, al contrario, para ponerlos en estado de aplicación a través de una mejor resolución. Es común tachar de estudiosos frustrados a cuantos indagan científicamente en los fenómenos sociales, señalando que el respeto por los hechos no les permite rebasarlos; pudiendo indagar en lo que es pero no suministrar reglas para juzgar la acción y orientar el porvenir. Espero que este libro dedicado al instituto presidencial argentino sirva para desmontar ese prejuicio de corte academicista, al ver en su estudio cómo la ciencia política de intervención puede ayudar a mejorar la ingeniería del instituto presidencial mediante orientaciones prospectivas que por ahora se encuentran indisponibles. Pero me apresuro a señalar que ese conocimiento de intervención tenía que ser científico, esto es extraído de la observación de la realidad y siempre a partir de los hechos mismos. No siendo así, cabría preguntarse si hoy por hoy es posible imaginar otras opciones apropiadas para transformar la realidad de una institución que afecta a la sociedad en su conjunto. Y si así fuera dejo planteada la pregunta : ¿cuáles serían los criterios de intervención y cuáles los presuntos beneficios?

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